El banquete de boda

Elegir bien el lugar donde vamos a celebrar el ágape nupcial puede ser decisivo para que los invitados se vayan con mal o buen recuerdo de la boda en general.

El banquete, ha desplazado a la ceremonia religiosa o legal como estrella de la boda. La celebración verdadera es la comida o la cena, dejando al enlace como un trámite en muchos casos. Esta visión no debería darse así, pero es la que tienen la mayoría de los invitados: cuando les preguntan sobre la boda en general suelen contestar con detalles sobre el traje de la novia, los nervios del novio, el menú y la fiesta final, olvidando la Iglesia o el Ayuntamiento, salvo que el sacerdote (o alcalde), novios o invitados produzcan alguna anécdota digna de reseñar.

En consecuencia hay que elegir muy bien tanto el lugar como el menú de celebración del banquete.

Fincas para Bodas

Junto a la casa propia, históricamente el restaurante, o las fincas especializadas, han sido el sitio habitualmente elegido por los novios para celebrar una boda. Pero eso en aquellas épocas en las que se estilaba invitar a un reducido número de personas, y cualquier restaurante podía dar cabida a todas. Hoy en día hay restaurantes con grandes salas, adaptadas a grandes convites.

Debemos procurar contar con suficiente espacio, que es muy importante para que los convidados no se sientan asfixiados con la mala imagen que provocaría. Meter a doscientas personas donde caben cien o ciento cincuenta es un grave error.

Además hay que evaluar la trayectoria del restaurante en cuestión, con el precedente de que no es lo mismo cuando vamos a comer cuatro personas, que cuando la cocina tiene que elaborar doscientas unidades de cada plato, es decir, al “por mayor”. Y hay que conocer y tener garantizada la calidad de los alimentos, que en numerosas comidas dejan mucho que desear.

Es bueno fijarse cuando acudimos a elegir el restaurante en la profesionalidad del equipo de chef y camareros, su educación, amabilidad y limpieza.

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