Organizar la Boda Perfecta

Organizar la boda perfecta puede ser un auténtico calvario para los novios. Por eso, hablamos con dos parejas casaderas para descubrir lo que puedes esperarte tanto si optas por una boda de ensueño para presumir en las redes sociales, como por una ceremonia práctica y sin estridencias. Dos tipos de bodas, un mismo negocio. ¡Que vivan los novios!

1. ¿Religiosa o civil? Ya sea por convicciones personales o religiosas, los novios suelen tener muy claro si pasarán o no por la vicaría. Hasta aquí no debería haber ningún problema, pero «de repente llega alguien que dice ‘hija, si no es por la iglesia es que ni es boda ni es nada’», comenta Mer, que ha optado junto a su novio Javi por una boda por todo lo alto. Por otro lado, casarse en vivo parece lo ideal. Sin embargo, si optas por una ceremonia civil, la realidad es otra. 

2. La fecha. Frente al que sin duda es uno de los problemas básicos de organización, muchas parejas optan ya por celebrarlo en fincas alquiladas en las que instalan carpas. Pero si se opta por un restaurante o recinto de eventos, comienza el problema. «La fecha la elige el sitio de celebración del convite, y quien diga lo contrario, miente», sentencia José, que junto a Vane se ha decantado por una ceremonia más práctica. «Si tienes claro el lugar donde lo quieres celebrar, eres un esclavo de la fecha que tengan libre, y si es un sitio solicitado y quieres una fecha determinada, prepárate para reservar el día con un año de antelación»

3. El vestido.Elegir el vestido es el momento anhelado de toda novia que se precie. Pero aquí la realidad vuelve a superar a la ficción. «Te meten en un probador gigantesco, te suben a un pedestal y te calzan los vestidos por la cabeza de forma bastante cómica», recuerda Mer. Luego está el tema del precio. «Un vestido nuevo no lo consigues por menos de 1.600-2.000 euros. Y cuando finalmente te decides por uno, descubres el mundo complemento. El can-can cuesta 100-120, el velo más sencillo rondará los 300, los zapatos, la ropa interior… Todo suma ¡y de qué manera!». Frente a este problema, ya son muchas las novias intrépidas que se han lanzado a la opción de la compra online. 

4. El banquete.Lo ideal es optar por un menú variado y la cantidad justa. Algo muy difícil de conseguir, sobre todo porque «aunque te dicen que todo es totalmente personalizable, en el momento en el que decides la estructura del menú te encuentras con otro pero: si quieres quitar un plato porque te parece excesivo, no se puede. Hay que mantener la estructura que ellos te fijan. Su finca, sus normas», argumenta Mer. Esto, aunado con el hecho de que las bodas tienden a ser cada vez más informales, ha provocado que los banquetes tipo cóctel gane cada año más adeptos.

5. La barra libre.«Normalmente, las horas extra de barra libre cuestan un dinero fijo por cada invitado, consuma o no consuma», dice José. Y si piensas en incluir algún añadido, ten en cuenta que un fotomatón o un photocall son 500 euros más, y el Candy Bar, sólo por ser para una boda cuesta unos 160.

6. La peluquería.«La peluquería es una de las cosas en que va a dar igual el presupuesto que calcules, lo va a sobrepasar seguro»«Porque también es maquillaje, masajes, manicura, limpieza dental, arreglos de cejas… Y, claro, sus correspondientes pruebas». Otra bofetada de realidad.

7. La luna de miel.Y, por último, el viaje. Aquí también funciona el «ah, si es una boda en vez de 100 son 250». Lo mejor para no pagar de más, coinciden ambos, es organizar el viaje sin decirle a la agencia que se trata de una Luna de miel. «Lo único que vas a perderte es un corazón de pétalos sobre la cama del hotel», añaden. Todo esto sin contar ramo, banda o invitaciones. Todo sea por celebrar el amor o, al menos, por escuchar Paquito el chocolatero. Al menos, esto sí, es gratis.

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